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De un tiempo a esta parte los desguaces se han convertido en un fiel aliado para todo aquel que quiera confiar en sus servicios, si nos damos cuenta su introducción en el mercado de las ventas de segunda mano ha causado un furor con el que creo que no contábamos en un principio. Es verdad que escuchábamos algunas personas decir que se habían apañado con algunos recambios usados, pero no sabíamos de verdad la repercusión que esto había formado. El coche se ha convertido en un imprescindible para muchos, y a pesar de las continuas recomendaciones de los ayuntamientos por utilizar el transporte público y colaborar de lleno con el cuidado del medio ambiente, hay quien sin duda hace oídos sordos y sigue utilizando su coche como el que más. Es normal si lo vemos desde el punto de vista de personas que deben hacer un buen kilometraje a diario, entre ir al colegio, al trabajo, hacer la compra, volver al colegio, clases extraescolares y un sinfín de sitios a los que en invierno no queremos ir andando ni en broma.

Seguro que son muchas las personas que se preguntan que tiene que ver los desguaces en todo esto, y yo se lo voy a explicar. Desde que llegara la crisis hemos podido ver como los talleres han subido sus precios o por lo menos algunos han tenido esa percepción, creo más bien en lo segundo ya que al no contar con tantos recursos económicos es normal que cualquier tipo de factura se les viniera encima como si de un bloque de hormigón se tratara. Es así como las reparaciones han ido escaseando por lo menos al tratarse de piezas nuevas, o bien la gente ha solicitado al taller piezas de segunda mano o las ha comprado por su cuenta. Es una posibilidad muy demandada, la gente se asegura de encontrar la pieza que anda buscando y de pagar lo que le interesa, al tener la suerte de encontrar decenas de sitios online lo mismo nos da comprar en un desguace asturias que en otro cualquiera, el caso es que sentimos que no nos engañan ya que la comparativa de precios podemos hacerla nosotros mismos. Y al final nos damos cuenta que las averías así no pintan tan mal, por lo menos no nos hacen enfurecer ni nos quitan el sueño cada noche.